MUJERES DE MONTEVIDEO: ESTHER

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“Mi profesión de toda la vida fue la docencia en la que trabajé durante treinta años. Fue una de mis grandes pasiones. La otra, era el arte y la pintura, pero con los hijos y el trabajo no tenía tiempo para eso. Cuando llegó el momento de jubilarme, empecé a estudiar pintura. Ya hace siete años que estudio arte e historia del arte y en eso estoy ahora.

Cuando era niña me gustaban las manualidades y mis padres me enviaban a talleres para hacer flores de papel, muñecas de trapo y todo lo que hubiera por la vuelta. Como maestra de nivel inicial siempre pude desarrollar la manualidad de alguna forma. Recuerdo que trabajábamos con pintores famosos porque yo le ponía un sello propio a mi grupo.

Hoy en día me encanta pintar mujeres, hace un tiempo que me enfoco más en los rostros y he incluido rostros masculinos, pero de una manera no convencional. Asisto a un taller con modelo en vivo, y trabajo con acrílico. Creo que la pluma es un instrumento que ayuda a mostrar la sensibilidad con una simple línea, por eso me apasiona usarla. Las imágenes las saco de distintas maneras y tengo distintas épocas, me gusta tomar fotografías y a veces recortar de revistas o diarios. Siempre digo que ya no leo, sino que miro fotos y dibujos, porque es lo que enseguida me llama la atención.

El arte me ha llevado a viajar y a ver museos por Europa, como por ejemplo, en los cien años de Gustav Klimt. Me empapo mucho de su arte. En cuanto al tiempo que me lleva cada obra, depende de la conexión con cada una. Puede salir enseguida y otras llevan más. A veces una sola pincelada te puede hacer reformar toda una obra. He tenido la suerte de exponer mis obras en Montevideo y el interior hasta incluso en México y Estados Unidos. Siento que voy evolucionando en el tiempo y con cada vivencia y la práctica me va haciendo crecer”.

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