Mujeres de Montevideo: Estela

Diseño sin título (3)

“Por motivos de salud tuve que dejar mi trabajo como costurera porque me generaba demasiada preocupación, que para ese momento de mi vida ya me estaba haciendo mal. El hecho de cambiar de trabajo fue como el día y la noche para mí.

Gracias a un amigo de mi hijo encontré un trabajo nuevo como administrativa en un gimnasio. Hoy en día soy como la referente del lugar y la persona visible de alguna manera.

Anteriormente el trabajo significaba estar abocada todo el día, sin descansos ni horarios. Entraba a las siete de la mañana y no sabía a que hora saldría.

En el gimnasio hay menos presión e implica tratar con la gente, que es algo que más me gusta. Converso con los jóvenes, ellos me piden consejos y me confían cosas y siento que paso a ser algo más que la administrativa. Estoy desde las cuatro de la tarde hasta las once de la noche. Algunas veces se quedan conversando conmigo hasta que cierro.

Dentro del gimnasio hay muchas actividades, desde pilates a ejercicios con bicicleta y hasta sala de aparatos.
Creo que a veces uno gana dinero pero pierde salud, es la conclusión a la que he llegado. Nos olvidamos de dedicarnos a nuestro cuidado por tantas preocupaciones externas. Es importante dedicar tiempo a uno mismo y a la familia, si perdemos esos valores es a veces por enfocamos demasiado en ganar dinero. Lo ideal es el equilibrio y hacia ahí voy.”

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