Mate de té, por Mery Bernardi

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Una costumbre de mi pueblo que me quedó grabada es el consumo de mate de té. Creo que la influencia viene del oeste del país, del río Uruguay, de nuestros vecinos argentinos. En Nueva Helvecia, tanto adultos como jóvenes se juntan y salen rondas enteras de esta infusión deliciosa. Es perfecta para los que no les gusta el mate tradicional amargo; el mate de té se prepara en una taza y todos los presentes toman de la misma.

Se elige un té en saquito o en hebras, el que más guste y se pone en una taza. Puede ser té negro, de manzanilla, menta, etc. Luego se cortan trozos de cáscara de limón, manzana, naranja, hierbas como el cedrón, frutas fresca como la manzana, banana, y todo se le va agregando a gusto. Las combinaciones son infinitas.

Por último, apenas azúcar o miel si le quieren dar un toque dulzón. Se tapan todos los ingredientes con agua caliente, se le pone la bombilla y se toma. A diferencia del mate, si te llega la taza esta no se debe tomar hasta que se acaba el agua (vaya pecado dejar siquiera un sorbo de agua en el mate amargo. Puede costar la suspensión del turno en la vuelta del mate). Le pasan la taza, toma un poco y la pasa. El siguiente toma otros sorbos y la pasa. Y así hasta que se acaba el agua. Se vuelve a rellenar con agua y se sigue.

Es liviano, fresco, muy sabroso y natural. Uno puede pasarse las tardes enteras charlando entre mate de té y bizcochos. Si no me cree, haga la prueba :)

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