La terapia del aroma, por Lau Almeida

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El verano pasado de curiosa me compré la Biblia de la Aromaterapia y me sumergí entre plantas, esencias y fragancias. Hace 2 meses por vueltas de la vida, empecé a vender Just, una marca suiza que realiza todos sus productos a base de aceites esenciales y estoy fascinada (: https://www.facebook.com/swissjuststore/

La Amoratarapia es una disciplina terapéutica que aprovecha las propiedades de los aceites esenciales extraídos de las plantas aromáticas, para restablecer el equilibrio y armonía del cuerpo y de la mente para beneficio de nuestra salud. Provienen de hojas, raíces, troncos, tallos o frutas de las plantas y, por lo general, se obtienen por destilación al vapor (se pone a hervir en agua la planta) o por maceración (se sumergen las flores en aceite caliente).

No reemplaza a la medicina tradicional sino que la acompaña y hace que sus efectos sean más rápidos y duraderos porque llegan a la raíz emocional despertando nuestras propias energías de curación. Ayuda a eliminar los efectos desagradables ó tóxicos de los tratamientos alopáticos, nos armoniza y nos fortalece para poner “de nuestra parte” la energía necesaria para la curación.

Algunos remontan la historia de la aromaterapia a hace unos 4.000 años, cuando se comenzaron a utilizar los aromas de las flores para mejorar el ánimo y curar enfermedades; y aunque el término “Aromaterapia” fue utilizado por primera vez por el químico francés René Maurice Gattefossé en 1910, quien descubrió que la lavanda permite aliviar las quemaduras, lo cierto es que la práctica en sí ya existía hacía mucho tiempo.

El uso de aceites esenciales volátiles para mejorar el estado de salud tanto físico como mental fue utilizado por primera vez en la antigua civilización china, una de las primeras culturas en utilizar plantas para el bienestar. Las prácticas consistían en quemar inciensos para potenciar el bienestar de los pacientes. Posteriormente, otras grandes culturas apostaron por el uso de las esencias aromáticas para sentirse bien: entre ellas contamos a los antiguos egipcios, quienes inventaron una máquina para destilar la esencia de algunas plantas, ejemplo que fue seguido por los antiguos persas, quienes también crearon instrumentos para permitir la extracción de los aceites.

Los aromas actúan en nuestro interior por asociación de imágenes, evitando la intervención de nuestra parte consciente que todo lo analiza y todo lo traduce a palabras comprensibles. Es por esta razón que se considera a la Aromaterapia como el lenguaje del alma: aquello que nuestro cerebro percibe a través del olfato, lo sitúa en el área de las percepciones espirituales, armonizando nuestro cuerpo energético y accediendo de este modo a la regulación del área física que necesite ser reconstituida.

Las investigaciones han demostrado que las personas responden a los olores a un nivel emocional superior al de los otros sentidos. Un aroma puede desencadenar toda una sucesión de recuerdos casi olvidados – la zona del cerebro asociada con el olor es la misma que la de la memoria. La región olfatoria es el único lugar de nuestro cuerpo donde el sistema central está relacionado estrechamente con el mundo exterior, de este modo, los estímulos olfativos llegan directamente a las centrales de conexiones mas internas de nuestro cerebro. Las neuronas de la región olfatoria son neuronas sensitivas primarias y forman parte de las neuronas cerebrales.

Por otra parte, cuando se huele algo se evoca la memoria emocional, se pueden relacionar las emociones. Así, la memoria asociativa de aromas y situaciones generan el aprovechamiento de los aceites para uso terapéutico, pues la conciencia registra el aroma con la ambientación. Algunos aceites tienen la propiedad de transformar y equilibrar nuestras emociones, reduciendo la ansiedad, la depresión o la fatiga mental. También actúa sobre los planos sutiles por ello ayuda a la meditación, visualizaciones, concentración y a todas aquellas técnicas destinadas a buscar el equilibrio y armonía interior.

¿Qué es un aceite esencial? Concretamente son combinaciones de sustancias químicas de las plantas, las cuales dan el aroma a ciertas flores, árboles, frutos, semiillas, hierbas y especias que se utilizan para producir la sanación de los pacientes.

Acá te paso algunos para que los descubras:

  • Aceite esencial de lavanda: calma los nervios, la ansiedad & el estrés. Ayuda a conciliar el sueño. Ideal para quemaduras, eczemas o alergias. Repele mosquitos & polillas.
  • Aceite esencial de jazmín: sensual, apasionado, dulce, exótico & muy floral. Realza la líbido, afrodisíaco por excelencia. Produce sensación de liviandad & relajación. Con crema ayuda a reducir las estrías.
  • Aceite esencial de neroli: exalta el romanticismo, el deseo, la creatividad, el juego amoroso, la ilusión & el deseo de soñar, explorar. Devuelve el alma al cuerpo. Ayuda a conciliar el sueño & dormir mejor. Mejora la apariencia de la piel, las estrías. Ayuda a relajar los músculos, las tensiones menstruales & estomacales.
  • Aceite esencial de limón: ayuda a liberar la energía bloqueada, fomenta la concentración & la creatividad; la claridad para toma de decisiones.
  • Aceite esencial de naranja: calma la angustia, el enojo e irritación. Brinda felicidad, relajación & mucha calma. Purifica el ambiente.
  • Aceite esencial de manzanilla: aroma dulce, frutal & herbáceo. Propiedades sedantes & calmantes. Reconforta la piel seca, con picazón & enrojecida. Ayuda a relajar los músculos, las tensiones menstruales & estomacales.
  • Aceite esencial de menta: ideal para el foco, la precisión & la concentración. Despeja la mente, estimula la acción. Reconforta en caso de resfrío, náuseas o indigestión. Refresca y despeja ante el cansancio & los dolores de cabeza.
  • Aceite esencial de eucalipto: aroma personal e inequívoco. Devuelve el placer de respirar libremente en estados gripales o de rinitis, asma, etc. Despeja los pensamientos & estimula; refresca.
  • Aceite esencial de romero: aroma especiado, limpio & refrescante que renueva las fuerzas perdidas ante el cansancio físico & mental. Despierta, activa, moviliza. Reconforta los dolores musculares o reumáticos.
  • Aceite esencial de palmarosa: aporta equilibrio & tranquilidad al cuerpo y a la mente. Ayuda a aclarar las ideas, devuelve la seguridad, relaja los nervios.
  • Aceite esencial de bergamota: gotitas de felicidad. Brinda efectos positivos para la tristeza & la depresión. Promueve una actitud alegre & positiva. Mejora el humor.
  • Aceite esencial de geranio: el aceite de la mujer. Ayuda a transitar los ciclos de la mujer, los sentimientos encontrados. Brinda paz & serenidad. Ideal para pieles con acné.A mi me encanta el de lavanda, el de menta y el de jazmín. ¿Y a vos?Foto sacada de: https://goo.gl/vtNzNf



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