Y un día me comprometí, por Belu Mare

Diseño sin título (31)
Si. Le pedí compromiso a Florencia, mi novia. Escribo esto porque me pareció algo genial para ponerlo en el blog y compartirlo con ustedes mis lectores. También lo hago porque varias personas me preguntan cómo fue, qué hicimos, etc. Por acá responderé todas esas cosas y les contaré otras más. Como varias veces les he dicho nunca imaginé este momento ni llegar hasta acá en mi vida, pero, cuando dejas fluir las cosas REALMENTE pasan y así fue.
Yo lo tenia planeado hace un tiempo. Primero averigüe sobre anillos. Dato: escuchen a su pareja. Cuando con Florencia recién nos conocimos ella me había mostrado anillos que le gustaban y posibles alianzas, al pasar, hablando de la vida. Ese dato fue esencial a la hora de saber DÓNDE busco su anillo preferido. Llame al lugar donde ella me dijo y fui a diseñarlo. El anillo no llegó a estar para antes de la licencia (que justo nos íbamos 15 días para afuera) así que decidí hacerlo mejor después de las mini vacaciones.
Claaaaaaaro que no aguante. Yo quería que fuese en el campo, lugar donde siempre dijimos que si el día de mañana nos casábamos ahí iba a ser. En nuestras vacaciones estuvimos unos días en el campo, después en la playa y después otros días en el campo nuevamente. Estos últimos yo ya estaba muriéndome de ganas de decirle. Todo el día pensaba si era el momento correcto o esperaba a llegar a Montevideo, si lo hacia con el anillo o sin el anillo.
Un día me levante y sentí que era ese el momento. Yo la quería sorprender y se cuanto a ella le gusta que lo hagan, por lo cual sentí un poco de presión y nervios al no tener la alianza. Pero si no lo hacia ahí en ese momento me iba a sentir muy mal, era necesario hacerlo en ese lugar y ese día. Total, de ultima tenia dos propuestas – una en el campo y otra en Montevideo con el anillo -.
Llegó la hora de la bajada del sol y le propuse ir solas al tajamar que tiene en el campo donde hay una hermosa vista y un lindo banco. Ahí lleve un vino y todo mi coraje. Nos sentamos y le dije que teníamos que hablar. Claramente ella no entendía nada y se preocupo pero le hice saber enseguida que no era algo malo.
Muy nerviosa empecé a dar vueltas y vueltas hasta que me arrodille, la mire y con la voz al borde del llanto le dije si se quería casar conmigo.
Las dos nos abrazamos y nos pusimos a llorar. Si. Es inevitable no llorar en ese momento.
Lo que tuve que aclarar enseguida era que el anillo no estaba pronto todavía pero ya casi lo estaba en Montevideo. No aguantó ni dos días que nos volvimos en busca del mismo. Llegamos a casa y le hice la propuesta ‘formal’.
Cuando lo subí a las redes no pare de recibir felicitaciones y hermosos comentarios, así que gracias a todos los que nos apoyan siempre. La pregunta que mas me hacen es ¿Cuándo se casan? Sinceramente NO LO SE.
Comprometerse no significa casarse enseguida. Nosotros vivimos juntas, somos una pareja solida, yo la conocí y sabia que con ella iba a armar mi futuro. Fue un regalo mío hacia ella.
No tengo mucho mas que contarles ya que todo lo que paso lo dije acá y bien concreto. Podría hablar y hablar mucho del amor y del momento y de la vida pero mejor lo dejo para mis otros artículos filosóficos.
Dejemos este real y como son las cosas.
Esta fue mi experiencia en el momento del compromiso.
¿Y la tuya cómo fue?

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