Una linda historia que leí por la web, por Belu Mare

ilustración buddha

Hace unos días vi algo en la web y me gustó. Me dejó pensando. Hoy lo quiero compartir con ustedes porque me pareció algo real. Real la historia no sé si lo es, pero sí el ejemplo y lo que te deja. A continuación escribí con mis palabras lo que leí:

Hace muchos muchos años atrás en las montañas del Himalaya vivía un rey que iba a tener un hijo. Para este hijo el rey tenía una idea: que su vida sea perfecta. Este niño no conocerá ningún tipo de sufrimiento, ningún tipo de nada, se le dará todo. El rey construyó unas paredes gigantes así prevenía que el príncipe conociera algo del afuera. Este estaba rodeado de sirvientes, comidas, regalos, todo lo que quisiera. Lo pedía, lo tenía.

El niño creció, sin saber lo que había afuera, en la ignorancia completa. Se fue transformando en un hombre enojado, malhumorado. Todo lo que él sentía y vivía no tenía ningún tipo de sentido y valor. Todo lo que su padre le daba no le era suficiente.

Una noche el príncipe se escapó. Quería saber que había en el más allá. Cuando salió, llegó al pueblo y vio lo que jamás había visto: sufrimiento humano. Vio gente enferma, vieja, pobre, con hambre, muriendo.

Cuando volvió a su palacio no entendía nada de lo que estaba pasando. Como suele suceder, le echó la culpa a su papa por todo lo que había pasado y de todo lo que estaba viendo. El príncipe pensó que fue su riqueza lo que lo hizo tan miserable, entonces se escapó. Pero no solo se escaparía, sino que abandonaría su título de realeza, su familia, su dinero y todo lo que tenía. Viviría en la calle.

Por años vivió de esta forma. Se enfermó, pasó hambre, dolor, hasta casi se muere. Y pasaron aún más años y nada. El príncipe se empezó a dar cuenta que eso que estaba haciendo no le estaba dando ninguna solución. Pero si había descubierto algo: el sufrimiento, pero al fin y al cabo era algo que toda la humanidad ya conocía. Entonces se paró, se limpió y se fue a sentar debajo de un árbol a pensar y dijo que no se iba a mover de ahí hasta poder realmente entender las cosas.

La leyenda cuenta que pasaron los días, los meses, hasta que se le ocurrió algo: la vida en si es el sufrimiento. Los ricos sufren su riqueza, los pobres sufren su pobreza. Los que no tienen familia sufren por no tenerla y los que la tienen sufren por tenerla. La gente que no se prohíbe de nada sufre porque no se prohíbe de nada y los que se prohíben de todo sufren por eso también. Claro está que no todo sufrimiento es el mismo, hay sufrimientos y sufrimientos.

Aunque no lo crean, el príncipe años después crearía su propia filosofía y la compartiría con el mundo. Su lema: la pérdida y el dolor son inevitables y que tenemos que sentirlos y pasar por eso antes de evitarlos.

Este príncipe de quien les hable es conocido como BUDDHA.

A mí me gusto. La leí y como ya les conté quería compartirla con ustedes. Es una leyenda, es otra época, entiendan eso. Pero te deja un yo no sé qué lindo en la cabeza.

La felicidad no se aprende en una universidad ni nadie te la enseña. Quiero tal cosa y voy a ser feliz, quiero verme de esta forma y seré feliz. Las cosas no son así. Ese es el problema. La tristeza, el dolor, la insatisfacción son parte de nuestra naturaleza y de esa forma también parte de la felicidad.

Siempre que me pasa algo triste como perder un trabajo, perder a un ser querido, terminar una relación o alguna otra cosa que me genere dolor, siempre me siento y me digo: Sufrí. Sentí el dolor. Pasa por el duelo. Todos tenemos el tiempo diferente. Hay gente que en una semana esta perfecta y hay otra que un poco más. Pero es necesario pasar por el dolor, la decepción, el duelo para después volver a encontrar la felicidad.

Ilustración por Melanie Cobham

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