Elegir la paz empieza por casa

Elegir la paz Ferpectas

En tiempos donde el conflicto pareciera rodearnos por todos los frentes resulta muy positivo recordar que existe un momento clave en el que todas y todos podemos elegir entre la paz y el conflicto. Pero, si optamos por el camino de estar en paz con nosotros mismos y el mundo que nos rodea, entonces es muy importante entender de dónde surge el conflicto.

Toda violencia surge, en algún punto, de la necesidad de hacer sentir a otros lo que nosotros mismos hemos sentido. Sentimos dolor, vergüenza, enojo y queremos que el otro lo sienta también porque sino no sabemos qué hacer con nuestras emociones aflictivas. Es un patrón de conducta sumamente común: sentimos y reaccionamos ante el sentimiento, muchas veces de forma inconsciente.

Pero, ¿qué sucede si nos detenemos a observar esas emociones? ¿Qué pasa si en vez de identificarnos y reaccionar en base a ellas tratamos de ir un poco más allá? Todos podemos elegir entre engancharnos con cada emoción o mantenernos abiertos y receptivos. Y es en este ejercicio de mantenernos abiertos que yace la verdadera paz.

Si, en vez de poner toda nuestra atención en cómo vengarnos cuando escuchamos o sentimos algo que no nos gusta, decidimos focalizarnos en ser compasivos con nosotros mismos y tratar de comprender la postura del otro, ya podemos afirmar que dimos un gran paso hacia la paz.

Sabemos que no es tan fácil como suena y que no es algo que se logra de un día para el otro pero al menos resulta liberador saber que tenemos la capacidad de hacerlo, empezando por casa.

 

 

 

 

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