GLASEADO PERFECTO: BLANCO Y ESPESO, POR MERY BERNARDI

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Por años hice glaseado para tortas y budines y siempre me pasaba lo mismo. Por mas tonto que suene, siempre me quedaba demasiado líquido y transparente.
Que más lindo cuando vemos un glaseado que está blanco, chorreadito, espeso, bien equilibrado en cuanto dulce y ácido, y bien aromatizado? Pues bien… hacer un glaseado así es muy fácil. Solo necesitas azúcar impalpable, un cítrico (jugo de limón o naranja son los más utilizados) y ralladura del cítrico.

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Primero: pone bastante azúcar impalpable blanca (no avainillada) en un bowl. Digo bastante porque reduce muchísimo el volumen. Luego, con la ayuda de una cuchara, empieza a mezclar a medida que vas vertiendo jugo del cítrico. Anda gota a gota, de a poco. Mira que un chorrito de más puede hacer que se te pase. Al principio vas a ver que se te forma como una pasta. Seguí agregando jugo. El punto es que a medida que agregues más líquido, pares y mezcles muy pero muy bien para que los liquidos y los secos se vayan integrando. Vas a agregar líquido hasta que se te forme una pasta medio blanda, pero aún densa. Que si uno levanta la cuchara y deja caer, podría dibujar letras con este glaseado y demoraría un poco en fundirse con el resto de la mezcla. Para finalizar, agrégale un poco de ralladura. Esto me dará aroma delicioso. Úsalo inmediatamente para que no se seque ni se solidifique. Y siempre, verter encima de tortas o budines ya fríos. Dejar que caiga y no expandir con cuchara ya que si lo queremos “pincelar”, al ser tan espeso, romperá los superficie del mismo y la desgranará obteniendo migas por todo el glaseado.

 

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