Madres de Montevideo: Caren

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“Fui criada por religiosas católicas, ya que no tuve a mis padres, por eso ser madre hoy para mí es algo muy especial. Tengo tres hijos, una joven de veintiún años y dos adolescentes de dieciocho y dieciséis. Soy cristiana evangélica. Llevo día a día una relación con Dios y leo la Biblia. Creo que más allá de los dogmas, es la fe y el vínculo con Él lo más importante.
De joven estudié administración de empresas porque quería ser una gran empresaria, pero luego la vida me fue cambiando y a los cuarenta y cinco años decidí estudiar psicología como una manera de ayudar a la gente y desde ese lugar creo que es un buen complemento.
Actualmente estoy vinculada con distintas organizaciones cristianas, entre ellas con la Asociación Uruguaya de la Salud Cristiana, que junta a profesionales de medicina, odontología , enfermería y psicología, entre otros, para asistir y dar charlas por todo el país. Incluso hay una clínica móvil. En un momento fui parte de en un grupo internacional de madres de preescolares y era muy lindo porque como madres creo que necesitamos juntarnos, charlar y compartir nuestras experiencias. Creo también que hoy en día las madres de adolescentes necesitamos mucho apoyo. Los niños y adolescentes están más expuestos a tantos contenidos y mensajes a través de Internet, de Netflix, que puede haber confusiones en sus mentes y como madre me duele.
La Biblia dice que si enseñas al niño su camino cuando es chico, no se apartará de él cuando sea grande. Pienso que la fe me ha ayudado a educar a mis hijos junto a mi marido. En este momento ellos son adolescentes y naturalmente cuestionan algunas cosas pero creemos firmemente que lo que se sembró en ellos cuando eran chicos va a florecer.
En mi opinión ser madre es ser tantas cosas y entre ellas mucha responsabilidad. A veces te cuestionás cómo lo hiciste, a veces te sentís orgulloso, otras te asustas, es un poco bipolar el sentimiento pero hay mucha entrega.
Tengo ciertas frases grabadas en la memoria ya que me parecen muy acertadas, por ejemplo: los años enseñan cosas que los días desconocen. Creo que es tal cual, el tiempo nos enseña mucho de la vida. Además existe un Salmo que dice: enséñame de tal modo a contar los días que traiga al corazón sabiduría.
Como mujer, madre y profesional creo que fui una resiliente en la vida. Respeto a mi madre si no pudo quedarse conmigo, doy gracias por la familia que formé y agradezco muchísimo a las mujeres que me criaron y siento que con el paso de los años las valoro cada vez más”.

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