Mujeres de Montevideo: Rochelle

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“La primera vez que conocí Montevideo fue en 2014, cuando viajaba con amigos en semana de turismo. Fue amor a primera vista. Veníamos desde Porto Alegre y me enamoré de la rambla, tuve una sensación tan fuerte hacia la ciudad que me dije yo tengo que vivir acá.
Ya de vuelta en Brasil empecé a buscar dónde podría trabajar en Montevideo. Yo soy abogada y sabía muy poco de español pero encontré el Parlamento del Mercosur y envié mi currículum. A principios de 2017 me llamaron para ofrecerme el trabajo. Me vine sola y me hice amiga de la gente de mi trabajo que era de Venezuela, Brasil, Argentina entre otros países. Además conocí a mi pareja durante el verano.
En mi trabajo me dedico a organizar lo referente a la comisión de desarrollo regional sustentable, que incluye temas de turismo, salud y medio ambiente. Trabajo en portugués y español, ya que estoy en contacto con los parlamentarios de Brasil y Argentina entre otros países.
Creo que Montevideo y Porto Alegre tienen expresiones parecidas culturalmente. Desde el asado, hasta el mate y el fútbol, son costumbres similares. Las playas de La pedrera y La paloma son parecidas a las de allá aunque con el agua un poco más fría.
Una de mis amigas venezolanas siempre me dice que yo soy una uruguaya encerrada en un cuerpo de brasilera, porque me encantan las milanesas, la música y la yerba de acá, incluso amo el frío de esta ciudad.
A veces me emociona pensar que he cumplido uno de mis sueños, que era poder vivir en Montevideo, cerca de la rambla e ir en bicicleta al trabajo. Es difícil imaginar el futuro, pienso sobre todo en el presente y en seguir trabajando y disfrutando la ciudad, pero me gustaría formar una familia y tener hijos”.
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